Desde la diplomatura de Géneros, Políticas y Participación de la UNGS reflexionaron en torno a la censura a una charla sobre infancia trans ejercida por el municipio de San Miguel.

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Opinión ( 26/12/2018 )
CARTA ABIERTA A LAS POLÍTICAS DE PROHIBICIÓN
Desde la diplomatura de Géneros, Políticas y Participación de la UNGS reflexionaron en torno a la censura a una charla sobre infancia trans ejercida por el municipio de San Miguel.

La Feria de los Libros de San Miguel, el ámbito en el que iba a darse la censurada presentación de la universidad regional

A partir de la prohibición de la presentación del libro "Mariposas Libres. Derecho a vivir una infancia trans", cuya autora es Gabriela Mansilla, en el evento  La Noche de los Libros, organizado por la Municipalidad de San Miguel, esta comunidad educativa y sus actores, contemplamos como se van recortando los derechos en los diferentes ámbitos.

Los cercenamientos que se generan ante estas acciones quedan en el silencio absoluto de una complicidad que nos deja en un adentro y no nos permite tener la presencia necesaria para emitirnos como seres libres.

Es precisamente en los espacios públicos donde somos y estamos como seres potentes que tenemos decisión y voto para poner la palabra en circulación. Palabra en voces altas, bajas, escritas, dibujadas. Palabras que son limitadas en espacios que, al momento,  unos pocos intentan  guardar.

Contemplamos, decimos, por que el estupor generalizado que ha provocado esta acción prohibitiva, mantiene un sesgo de impunidad ante los obstáculos impuestos a la libre expresión, que atenta contra derechos conquistados en este país.

Impunidad que no ha cercenado la sororidad que nace en el seno de la organización comunitaria, eje de lo que se quiere prohibir. De hecho la prohibición no es sólo a la palabra sino a la organización con les otres creando la impronta que sostiene a esas ideas comunitarias.

Este mundo capitalista y patriarcal se encarga de colocar etiquetas a aquelles que considera diferentes a la norma, etiqueta a esos otres que generan movimientos internos en aquelles seres que no ven la posibilidad de conexión entre todes para convocar a la paz.

Es nuestra responsabilidad visibilizar estas acciones que se han ido desarrollando a través del tiempo, y que no sólo se legalizan en cada prohibición sino que se legitimizan con voces y opiniones que atentan contra los Derechos Humanos.

Ante esta situación gravísima, nuestra presencia avala la puesta en valor que ha logrado el libro, el cual a través de su relato vincula historias y abre la posibilidad que les cabe a les niñes para alcanzar una mejor calidad de vida, integral y saludable.

La publicación del libro se relaciona con la vida,  la subjetividad, el deseo. Esta prohibición levanta la bandera del poder que acalla, que rotula, que disciplina les cuerpes, que sostiene el binarismo, la heterónoma, la anulación de diversos relatos ante las diferentes experiencias de vida. No es inocente que la censura sea sobre la palabra de una femineidad, y menos inocente que la presentación sea desde la Universidad Pública donde desgraciadamente para algunes todavía estudiamos les pobres.

¿Quién sabe que esto ha ocurrido? Todes a les que esto nos parece un retroceso histórico en la búsqueda de respuestas a preguntas, que en este caso, se originan en la niñez.

Retrocedemos en los derechos adquiridos, amparados en una ley que nos respalda y que pareciera que a simple vista es sólo para algunes, o que se intenta revertir con argumentos secos de promesas, ocultos de verdades, con afluencia de miedos, con subordinación de les femineidades al machismo reinante, con sujetes atades a las políticas de sumisión.

Experimentamos, porque son experimentos que luego se naturalizan,  acciones contra les femineidades que cierta parte de la sociedad y de dirigentes políticos naturalizan y normativizan con protocolos ejemplares bajo la utilización de un poder absoluto y ciego al pueblo.

Ante los recortes económicos, sociales, sanitarios que como pueblo  estamos viviendo día a día, el recorte cultural se impone con esta censura no dejando, o pensando que no dejan porque la cultura es esa emoción intensa que emerge por los poros de la piel, que la comunidad se exprese en toda su potencia. Sabemos, vemos, sentimos, que sí hay espacios para otros relatos más ideológicos, más unívocos, unilaterales,  unidireccionales.

No es nuestra idea. La prohibición de un libro y el permiso para matar van por el mismo camino. Mata el Estado cuando censura un libro, cuando dispara por la espalda, cuando apresa compañeres, cuando nos mira como peligroses por el solo hecho de estar parades en una esquina, cuando les cuerpes muertas se criminalizan.

Los derechos conquistados con sangre, lucha y resistencia laten de la misma manera que el arte. Postularse a favor de los derechos de todes es arte. Es el arte por la vida, por el amor, la sororidad, la apropiación del propie cuerpe.

Aquelles que levantan la bandera del NO,  podrán sentirse valientes por acciones o prohibiciones corporativistas pero nuestra lucha es y ha sido con la palabra y la verdad. La palabra la tachan en un libro, quizá para imponer miedo. La verdad sale de nuestras voces ante estas situaciones, porque la palabra acallada ante el libro es el grito que damos y que no lograrán silenciar.

La determinación de la Universidad Nacional de General Sarmiento de retirar todas las actividades que se iban a realizar en ese evento, pone en relieve que en este espacio se legitiman todes las voces, que se apoya a los pensamientos libres, al pensamiento crítico que avanza sobre las unicidades. Unicidades que cercenan estas, aquellas, nuestras palabras, cuando lo que no entienden es la esencia de nuestro ser.

Somos  esa fuerza invisible que va contra los que dicen que no se puede. Somos nosotres y  nuestros vínculos, nuestras alianzas, pensamientos, emociones, conciencia social, lo que nos llevan a la verdadera libertad que compartimos con las infancias que nos acompañan.

No quedan dudas que el título del libro interpela a aquelles que no pueden y no quieren convivir con otres que les son diferentes. Esa esencia con la que contamos es la imposibilidad ajena de dominar los pensamientos. El miedo no nos pertenece,  los vemos, lo percibimos pero nuestros lazos, nuestro diálogo, nuestra escucha, nuestra lucha, marcan la diferencia.

¿Qué sería de una sociedad con autómatas que piensan, actúan o son todes iguales?

¿Sería acaso la sociedad capitalista y patriarcal idealizada para controlar bajo la mirada omnipotente de un Estado que decide qué decir o qué hacer?

Atravesar esto tan sutil y diario del cercenamiento de las palabras escritas, pensadas, voladas, cantadas, acaudaladas de poder, es lo inexorable de la vida cotidiana.

¿Quién puede contener lo que sentimos? Necesitamos pensarnos, mirarnos, vincularnos, y manifestarnos ante las miradas acusadoras. Porque si desde la realidad social no hay un cuidado para todes y por todes, no hay nada.

Resulta impensable que en plena democracia un libro escrito en renglones invisibles de la Ley de Protección de niñas, niños y adolescentes se guarde en los armarios del autoritarismo. Este libro habla de disidencias, la universidad les acoge, les ampara, les escucha, las pone en palabras. ¿Es una universidad disidente? Es una institución, una de las pocas, que aun no sido horadada por las intransigencias de poderes que ocupan lugares formadores de opinión pública.

Esta Universidad levanta el puño y emerge como comunidad pensante para decir que un día, un día no muy lejano, esas infancias libres que hoy son censuradas estarán caminando estos espacios. Se culpabiliza a la decisión de niñes, y elles han de ser un día esos jueces que hagan historia. Apoderades de la palabra han de ir más allá de los estereotipos, en la deconstrucción de relatos discriminadores, que ocultan los deseos y despojan de derechos a la niñez libre.  Impedir la presencia resalta aun más la ausencia  de lo que se quiere ocultar. La censura y el acallamiento generan así no sólo la prohibición sino un espacio por donde germina la semilla de la resistencia.

Desde esta Diplomatura, como una ola gigantesca, revolucionaria, disidente, deseante, en lucha, de pie y con voz firme iluminamos las fuerzas,  caminamos las marchas, escribimos cartas, queremos infancias libres, no aceptamos sufrimientos, enfrentamos disciplinamientos, sacamos la cinta que amordaza las bocas y conectamos desde lo positivo de estas acciones: Juntarnos más, juntarnos todes, juntarnos y escucharnos, juntarnos y avanzar hacia una sociedad más sana, justa, libre y soberana.

 

Profesorxs y estudiantxs de la

Diplomatura  Géneros, Políticas y Participación.

Universidad Nacional de General Sarmiento.

 









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