“EL ARTE ES TODO EN MI VIDA”

Antonio Bernabé Figueroa vive en Tortuguitas. Lleva décadas enseñando música e integra un conjunto folclórico. En esta nota nos ofrece un panorama de su trayectoria.

Antonio Bernabé Figueroa (62) es un músico popular de Malvinas Argentinas que se dedica a la música desde muy joven y, también, a su enseñanza. Es un protagonista más de la cultura popular de la región que cotidianamente apuesta por la construcción de una referencia artística para los jóvenes que recién se inician en dicho campo fascinante.

Asimismo es un músico consagrado en el terreno del folclore nacional.

Dialogamos con este gran músico  y docente –nacido en Los Polvorines pero vecino de Tortuguitas de toda su vida- quien nos ofreció pinceladas de su carrera artística y su experiencia como pedagogo del arte.

-¿Cómo se inicia tu afición por la música?

Arranqué a los siete años estudiando en una formación que me llevo aproximadamente siete u ocho años. A los 17 años me recibo de profesor de guitarra, teoría y solfeo. Por otra parte también estudié el profesorado de danzas pero este último nunca lo ejercí. Posteriormente me especialicé en cursos de técnica y práctica, manejo de violín. Después incorporé charango y ukelele. Además, estudié técnicas de respiración y relajación para la técnica vocal. Me inicié desde muy pequeño y estudiando.

-¿Cuáles fueron tus influencias musicales?

Mis influencias iniciales fueron mis padres. Mi padre era tucumano y mi madre cordobesa, ellos me inculcaron el amor por nuestra música folclórica. Asistíamos mucho a peñas folclóricas. Recuerdo especialmente las del Club Belgrano de Tortuguitas, o en un salón que funcionaba en el primer piso del edificio que está en Drago y Formosa y en los festivales de la vieja Escuela 25. También había vecinos que hacían serenatas y música en el barrio. En las reuniones familiares siempre había una guitarra y un bombo para adornar la jornada. Desde muy chico, aquellas escenas me fueron despertando el amor por la música. Un día mi padre me dijo si me gustaría aprender y me anotó con una profesora. Ahí empecé a tomar clases.

-¿Qué simboliza el arte para vos?

Para mí, el arte es todo. La música es arte, la danza, -la cocina, la vida misma es un arte. Somos artesanos de la vida. La guitarra me acompaña desde los primeros momentos de mi niñez. En mi adolescencia me siguió acompañando y hoy también, en mi etapa de madurez. Toda la vida hice arte, por eso el arte es todo en mi vida.

-¿Cómo llevás adelante la docencia actualmente?

Gracias a dios cuento con más de cincuenta alumnos y se van sumando más por suerte. Doy clases individuales y grupales. Hoy por hoy, quedaron también las clases virtuales debido a la pandemia. En el año 2020 me tuve que manejar íntegramente con clases virtuales. Doy clases de charango, guitarra, violín, ukelele y de técnicas de relajación y respiración para cantar. Posiblemente incorpore bombo también a la enseñanza. Mis alumnos son básicamente de Malvinas Argentinas pero también vienen de Pilar, Muñiz y José C Paz, entre otros lugares. En la modalidad virtual tengo alumnos de Chaco y Neuquén.

-¿Cómo se desarrolla tu faceta artística?

Integro la formación folclórica Los cantores del Quebrachal. Tenemos una larga trayectoria aunque estos años de pandemia no pudimos tocar demasiado. Compartimos escenario con grandes artistas recorriendo toda la Argentina. En los años ‘94 y ‘95 participamos del Festival de Cosquín. Después, actuaciones en canales de televisión como el 7, el 11 y el 9, y en emisoras radiales importantes. También tenemos editados algunos materiales discográficos. En 2012 edité un trabajo solista llamado Estilos, todo instrumental con guitarra, charango y violín. Este trabajo se puede encontrar en la plataforma You Tube.

-¿Qué balance hacés de tu carrera como docente de música?

Voy a usar un término musical: fue in crescendo, desde mis comienzos don dos o tres alumnos a todos los que se fueron sumando. Primero con gente del barrio y luego fueron llegando de otros lados. Nunca hice difusión, siempre fue de recomendación en recomendación, con chicos y alumnos. Después, el ir incorporando más instrumentos me hizo sumar más alumnos. Todos los años hacemos un cierre y ahí presentamos a todos los alumnos. Por eso, el balance es muy positivo para mí.

Juan Borges