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Opinión ( 2/9/2018 )
LOS POBRES NO LLEGAN A LA UNIVERSIDAD, por Cintia Ojeda*
A partir de la polémica frase de Vidal, la autora -Licenciada en Comunicación de la UNGS- narra su experiencia personal, atravesada por la educación pública.

Me crié en el Barrio Olivos de Pablo Nogues, sobre Curie (la del arroyito), calle de tierra, barro e   inundaciones. Soy hija de trabajadores, mi padre todavía sigue laburando 12 hs, mi mamá se ocupó de nosotras (soy la menor de 3 hermanas) con todo el esfuerzo que eso implicaba.

Decime si después de esa mínima presentación, y estimando lo que dicen todos en general, que es de mi vida.

Fui a la escuela secundaria, también en Nogues, a un par de cuadras de mi casa. La Anexo (Media N° 5) era catalogada como "un depósito de gente", según se decía en el barrio, de lo peor, donde iban los repetidores y estaban todos los delincuentes.

-¿Como vas a mandar a tus nenas ahí, Petty? le decían a mi mamá.

Eso era lo que ellos me podían ofrecer para que siguiera estudiando.

Decime ahora, también después de eso que podrías decir y pensar de mi futuro. Evidentemente no era de lo más prometedor.

Hay algo que te llegas a creer después de tanto escucharlo, porque se repite mucho:

- No vas a llegar a nada, si sos pobre e hija de trabajadores, que vas a pretender un futuro?

Trabajé de playera en una estación de servicio, en el Barrio La Cabaña, no reniego de eso, cada vez que paso por ahí tengo muy buenos recuerdos. Fui moza, trabajé en una oficina de seguros del barrio, en una financiera, un kiosco, en una feria y mil rebusques más.

Siempre mis viejos me impulsaron a seguir estudiando.

-Por favor, estudien, para tener un buen trabajo, para que no tengan que trabajar tantas horas como trabajo yo, repetía siempre mi viejo. No importa que estudies, estudiá.

Y fue así que empecé una carrera universitaria en la Universidad Nacional de General Sarmiento, no te digo que fue fácil, 7 años me llevó terminar la carrera. Nadie dijo que fuera fácil. El esfuerzo a veces es doble o triple. Una parte de la carrera fue gracias al esfuerzo que hacían mis viejos bancándome, después me postulé a becas de la universidad y después me puse a trabajar, porque el esfuerzo de mis padres ya era demasiado (aunque ellos me repetían que no hacía falta que trabajara mientras estudiaba)

¿Es difícil? Sí, mucho. Me levantaba a las 5 de la mañana, me iba a trabajar, salía del trabajo y de ahí derecho a la universidad. Las veces que me habré dormido en clase. Las veces que mis compañeros me codearon para que me despertara y que el profesor de turno no se diera cuenta que me dormía (no era de aburrimiento era puro cansancio).

Un día, uno de esos profes, se me acercó y me dijo:

-Andá a tu casa, hija, después te paso todo el material de clase, además no te preocupes que venís muy bien, andá a descansar, dale.

Muchas veces se me cruzó por la cabeza dejar de estudiar, porque no daba más. Pero era ahí que se me venían a la cabeza las palabras de mis viejos.

Hoy, hace 9 años que recibí el titulo de Licenciada en Comunicación y sigo estudiando, también gracias a la universidad pública, una maestría.

Por eso cuando oigo a nuestros gobernantes, o a quien sea, decir que los pobres no llegamos a la universidad me indigna y entristece. Pero también me da la fuerza para decir que eso es mentira. No te creas el cuento que quieren contar algunos, no te tires abajo cuando no te dé el espíritu y el cuerpo para seguir adelante.

Los pobres llegamos a la universidad y también trabajamos en ella, y también comunicamos la huella que podemos dejar. Esa huella que también dejaba en el barro cuando llovía y tenía que salir con una bolsa en los zapatos para no llegar al trabajo embarrada y que me miren raro.

Que no te de vergüenza decir de donde venís y el esfuerzo que hiciste para llegar donde podés llegar. Los pobres, los nadies, los hijos de trabajadores llegamos a la universidad, nos graduamos y las hacemos nuestra.

Soy Cintia, hija de obreros, del "Olivos", primera generación de graduados de mi familia. Orgullosa de dónde vengo y a donde voy, gracias a la educación pública, gratuita y de calidad.

 

*La autora es Licenciada en Comunicación (UNGS) y conductora en la FM La UNI.







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