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Opinión ( 25/3/2018 )
EL TERRORISMO DE ESTADO CONTRA EL MOVIMIENTO OBRERO EN LA ZONA NORTE DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
El autor de la nota preside la regional Zona Norte de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

El terrorismo de Estado encontró en el movimiento obrero organizado sus más férreo opositor. La dictadura cívico-militar-eclesiástica-empresarial buscó

implementar un modelo económico de desindustrialización, desempleo y especulación financiera, para pasar de un denominado "capitalismo nacional" -que se caracterizaba por la generación de una dinámica de crecimiento económico interno,

que alcanzó su segunda fase de industrialización por sustitución de importaciones en 1955, y que se cerró a partir del golpe- a uno donde la timba financiara alcanzará su cumbre en el gobierno de Menem, que finalmente logró consolidar el modelo económico iniciado con el terrorismo de Estado.

Dentro de este panorama es que se dio la interacción entre el modelo pregonado por la dictadura y sus beneficiarios. Es así como en la zona norte del Conurbano, distintas empresas están implicadas en el secuestro y desaparición de reconocidos militantes

sindicales que trabajaban y eran delegados de base de, por ejemplo, la firma de cerámicas Lozadur (Plateware) en Boulogne, o las fábricas de autos Ford, Volkswagen y Mercedes Benz (sólo por mencionar las conocidas).

Actualmente se está llevando la causa de lesa humanidad en el TOF de San Martín como fuera llevado el de Campo de Mayo. Muestran los intereses de los sectores concentrados de la economía para destruir las redes y la organización alcanzada por el movimiento obrero, ya que esto servía a sus fines de doblegar a dichas organizaciones para instaurar no sólo el terror político, sino asimismo económico y

social.

Considerando que sólo en la rama  automotriz ocho empresas extranjeras eran las  que marcaban la orientación general de esta  rama, podemos comprender el grado de conflictividad planteado por el movimiento obrero y la respuesta del Gobierno. Ya la ley 14.222 de radicación del capital extranjero

de 1953, en el segundo gobierno de Perón, más la ley del gobierno radical de Frondizi de repatriación de divisas, habían construido la fortaleza desde donde los grupos concentrados de la economía buscaban cambiar la matriz productiva de la economía argentina hacia formas más extractivistas y de especulación financiera.

Las luchas sindicales habían alcanzado un notorio apoyo de la población llevando a estas organizaciones, en gran medida adheridas a organizaciones políticas y guerrilleras, a acrecentar su caudal de legitimación frente al conflicto entre el

capital y el trabajo.

Esto significó una fuerte presión para las organizaciones populares que buscaban la mentada liberación nacional, bajo el yugo opresor de la dictadura. Las desapariciones en los propios lugares de trabajo, en el caso de la fábrica Ford, hasta la tortura dentro del propio predio de la fábrica, buscó contraer la masiva adhesión de la población a los reclamos de los trabajadores, como así menguar la fuerza de este movimiento que se planteaba la

liberación nacional, y en sus cuadros más lucidos el socialismo como emancipación social.

Sirva lo que antecede para tratar de comprender la actual conflictividad entre la clase trabajadora y las patronales, como así la matriz económica Argentina, que tiene sus orígenes dentro de gobiernos electos por el pueblo, que buscaron acrecentar el poder

de las clases dominantes para suprimir dentro de la correlación de fuerzas las posibilidades de la emancipación para el pueblo argentino.

Las experiencias organizativas de la clase trabajadora argentina, especialmente en sus ramas fabriles, conllevaron un activismo claro en sus zonas de influencia y en los lugares que habitaron. Esto permitió, por un lado, la solidaridad de clase dentro del conflicto; por otro lado, una inserción territorial que ayudó a la consecución de hechos memorables como el Cordobazo, el villazo y varios "azos" que significaron un confluir en la táctica implementada más allá de las afinidades ideológicas entre las

distintas facciones del movimiento obrero.

Para cambiar la matriz económica, y consecuentemente la forma social, la dictadura tuvo que enhebrar los circuitos que le permitieran generar un cambio profundo en el tejido social, buscando un

enorme desempleo y la retracción de los derechos laborales como formas de disciplinamiento social.

Es por ello que frente a las políticas económicas implementadas por la dictadura, el movimiento obrero organizado era un escollo que debía superar

para instaurar su modelo de Nación.

La pata económica de la dictadura actualmente muestra sus varias formas en los diferentes juicios de lesa humanidad que se están llevando, no sólo en el Conurbano bonaerense, sino también en la empresa Ledesma, en Jujuy, donde la noche del apagón, es una muestra acabada de la convivencia y consustanciación del empresariado nacional con los métodos represivos de desaparición de personas.

La lucha tiene una historia, la acumulación por parte de los sectores populares es la tarea emprendida por diferentes generaciones que solo anhelamos que la

memoria permita continuar con las luchas ya enhebradas, para que la verdad y la justicia, sean ejercidas como parte de las formas de concientización para la emancipación social.

Damián Ravenna - Presidente Asamblea Permanente por los Derechos Humanos/Zona Norte)

 







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