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Malvinas Argentinas ( 20/11/2018 )
A 30 AÑOS DE LA MUERTE DE CRISTINA ONASSIS EN TORTUGUITAS
La heredera del multimillonario griego se alojaba en una casa del Tortugas Country Club. Unos días antes había estado en una peluquería de la localidad.

Hace 30 años, el 19 de noviembre de 1988, moría en Tortuguitas Cristina Onassis, hija y heredera del multimillonario armador griego Aristóteles Onassis. Había llegado a Buenos Aires con la idea de pasar una temporada en nuestro país. Se alojaba en el Alvear Palace Hotel, pero había venido a Tortuguitas a pasar unos días en la quinta de su amiga Marina Dodero, en el Tortugas Country Club. Tenía 38 años y, según las crónicas periodísticas de la época, pensaba casarse con el argentino Jorge Tchomlelkgjoglou.

Unos días antes de su muerte salió del club de campo para ir al salón que el reconocido peluquero Horacio Carretero tenía por entonces en la localidad. Carretero, hoy en España, contaba con una nutrida clientela del club de campo. Cristina le pidió que la peinara.

Las crónicas de la época consignaron que el cuerpo había sido encontrado sin vida en el baño de la casa de los Dodero, a las 11 de la mañana, estimándose que la muerte se habría producido entre las 7 y las 9. Desde el Tortugas pidieron un médico de urgencia a la Clínica Virgen del Milagro. "Hubo una gran repercusión. Vinieron periodistas de todo el mundo a preguntarnos", recordaría su director por esos años, el médico Roque Domínguez, en diálogo con Tiempo de Tortuguitas. Curiosamente, Domínguez afirmaba en aquella charla que después de todo el revuelo, nadie mandó a pagar la factura por la visita médica.

Las crónicas decían que se investigaba la presencia junto al cuerpo de unas pastillas. Tras su muerte se produjo un confuso episodio. El cuerpo fue trasladado a una clínica de Capital Federal. Por eso actuó en primera instancia el juez de instrucción Cardinali, que ordenó la autopsia (revelaría muerte por edema pulmonar) y giró el caso al juzgado de San Isidro.

El entonces juez federal Piotti ordenó la prohibición de la salida del país del cuerpo, realizó procedimientos en la quinta y en el hotel (secuestró remedios, pastillas, agendas y anotaciones) y tomó declaración a los policías y a los médicos de Tortuguitas que habían concurrido al lugar donde fue hallado el cuerpo sin vida.

El martes 22 llegó su último esposo, Thierry Roussel, el padre de Atina, la hija de ambos. El velorio se realizó en un templo porteño de la Iglesia Ortodoxa Griega. Un cronista describió que su  "expresión era apacible y estaba levemente maquillada. Estaba vestida con una túnica bordada".

Fue hace 30 años, cuando el nombre de Tortuguitas estuvo en las primeras planas de las crónicas periodísticas de todo el mundo.









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